El deterioro cognitivo que se produce en la tercera edad, puede llevar en algunos casos a requerir asistencia adicional, especialmente cuando también va acompañado de deterioro mental a consecuencia del envejecimiento o de algunas enfermedades degenerativas como el Alzheimer.
La asistencia adicional que debe proporcionarse a los ancianos que lo necesiten puede requerir ciertas modificaciones en el hogar, cuya envergadura dependerá de los impedimentos móviles del dependiente y en algunos casos, pueden ser similares a los de personas no ancianas con movilidad reducida o discapacidad física y orgánica.
El 8,5 de población presenta algún tipo de discapacidad, lo que equivale al 3,8 millones de ciudadanos residentes en España, según el INE (Instituto Nacional de Estadística) y su último informe publicado en 2008. La cantidad de personas que no pueden desempeñar las labores cotidianas sin ningún tipo de ayuda asciende a 1,39 millones.
Si comparamos ambos gráficos proporcionados por el INE para determinar el porcentaje de personas con discapacidad desde 1999 a 2008, observamos que ha disminuido ligeramente el número de discapacitados en los rangos de edades más tempranas, mientras que el porcentaje en ancianos ha aumentado ligeramente y esto se debe indudablemente al envejecimiento progresivo de la población en la última década.
Estudiando las tasas demográficas expuestas, observamos que el número de discapacitados asciende proporcionalmente con la edad, de lo cual se deduce que un gran porcentaje de personas contempladas en las estadísticas de movilidad reducida son ancianos y si restamos los que se encuentran hospedados en residencias y centros especializados, la tasa se eleva a uno de cada cinco hogares españoles, los que precisan asistencia por su situación de dependientes en el hogar, lo cual requiere adaptaciones mobiliarias e inmobiliarias en la mayoría de los casos para mejorar las condiciones de habitabilidad de la persona dependiente.
En aquellos casos en los que la reforma requiera una modificación profunda, pueden solicitarse ayudas estatales según el grado de dependencia del mayor, la situación económica de los familiares y la comunidad autónoma donde se solicita la ayuda. Para obtener información sobre el procedimiento de formalización y la legislación vigente, se puede consultar la página del SAAD (Portal de Dependencia).
Los planes enfocados a reestructurar la vivienda para favorecer la habitabilidad a las personas con movilidad reducida, tienen como objetivo fundamental suprimir las barreras arquitectónicas que dificultan las tareas de la vida diaria, para lo cual se requieren adaptaciones mobiliarias e incluso mobiliaria, cuyo coste depende de la profundidad de tales modificaciones.
Las adaptaciones mobiliarias son relativamente fáciles de aplicar y no son costosas, consisten en adaptar el mobiliario existente en el domicilio a las personas con movilidad reducida o de edad avanzada que requieran asistencia para desenvolverse en ellos, en este tipo de modificaciones se incluirían todo lo que son apoyos y accesorios que se instalarán como complementos o elementos independientes según sea el caso, con miras a mejorar la accesibilidad a las distintas áreas del hogar, por ejemplo.
Las modificaciones inmobiliarias son más costosas y más difíciles de llevar a cabo, pues afectan a la estructura física del edificio, cambiando su distribución en el plano. La mayoría de estas modificaciones están orientadas sobre todo a distribuir los espacios para personas en silla de ruedas, afectando principalmente a escaleras y puertas, que por lo general, son los impedimentos principales para que la persona pueda desenvolverse en el hogar de forma autónoma.
Bibliografía complementaria:
Para conocer las estadísticas detalladas en base a la cantidades de solicitudes recibidas a nivel estatal por cada comunidad autónoma, así como los distintos grados y nivel de reconocimiento, pueden obtenerse gratuitamente dichos informes desde el Servicio de estadística alojado en la misma página del SAAD.