Secretos de la elaboración del Rooibos

Este maravilloso arbusto que solo se cultiva y crece en Sudáfrica, ha atraído la atención del mundo por sus bondades y nosotros, en  Medicalyard, profundizamos en cada una de las características y secretos de la elaboración del Rooibos para compartir con nuestros lectores este conocimiento ancestral.

Antes de ser recolectado, el arbusto del Rooibos debe tener un mínimo de 18 meses, aunque según los estudios realizados por los investigadores, lo óptimo es que la planta tenga 3 años antes de que se le corten sus ramas ( solo las ramas a unos 30 a 40 cm por encima del suelo). Luego, su ciclo de vida se extiende hasta por diez años cuando se la quita para dar lugar a una planta nueva.

El tiempo idóneo para su recolección abarca todo el verano hasta principios de otoño por lo que su cosecha se realiza entre los meses de enero y marzo. Durante ese período, el crecimiento del arbusto está en fase de reposo por lo que es el mejor momento para esta tarea.

El Ministerio de Sanidad Sudafricano controla activamente en la actualidad la elaboración del Rooibos recién cosechado en los puntos de recogida.

Manualmente o con la ayuda de alguna máquina, se trocean las ramas en diminutos segmentos de aproximadamente 4 milímetros de largo y luego se pasan por unos rodillos que los trituran. Como paso siguiente se  humedecen con agua y se esparcen en montones de hasta 15 o 20 centímetros de altura.

A partir de allí se deja fermentar la hierba entre 8 y 24 horas (de forma similar al procedimiento que sigue el té negro). El Rooibos se expone a procesos químicos naturales durante los cuales algunas sustancias se descomponen y otras, a su vez, se forman de nuevo.

Las ramas del Rooibos, que naturalmente son verdes, adquieren un particular color marrón rojizo, muy característico de esta infusión (su color recuerda a un atardecer). Es precisamente durante el proceso de fermentación que  desarrolla el peculiar aroma afrutado que lo distingue.

Concluido el proceso de fermentación que acabamos de describir,  se ponen a secar al sol las ramas del Rooibos hasta conseguir que su porcentaje de humedad esté alrededor del diez por ciento. En este momento se llevan a cabo los primeros controles de grado de pureza, longitud de los cortes, aroma y color, el porcentaje de humedad que posee aún  y su textura.

En caso de pasa esta supervisión de calidad, se filtran las impurezas y desechan las ramas más grandes y con la finalidad de protegerlo de insectos y parásitos, se pasteurizan las hojas por medio de vapor de agua. Finalmente, es pesado y empaquetado en bolsas.

El contenido de los paquetes pasa un segundo control de calidad donde se comprueba que no tengan eventualmente parásitos y ya está listo para su distribución y consumo.

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